BREVE FOTO INTERMEDIO 1 (BUENAS NOCHES, BUENOS AIRES)
Me bajé del ómnibus y estuve treinta minutos buscando la mierda del hostel, cuando llego, me dicen que no hay ninguna reserva a mi nombre y que de todas formas no hay más lugar. De nuevo en la calle, me paso más de cuatro horas buscando alojamiento, todos me dicen lo mismo, que no tienen lugar. Me empiezo a poner nervioso, así que entro a una confitería y me compro una coca cola y unas medialunas; extiendo el histórico mapa viajero sobre la mesa y miro en mi libreta de almacenero- playboy, la última dirección de un hostel que me queda por visitar, entonces encuentro el lugar en el mapa y voy hasta ahí. Llego y es un edificio, en la puerta dice el nombre del hostel pero en el portero no está nada marcado, así que pruebo al azar. Me atiende alguien en el seis y me dice que sí, que es un hostel pero que no hay lugar y que pruebe en el cinco, aprieto el cinco y me dicen lo mismo y que pruebe con el dos, aprieto el dos y me dicen lo mismo y que apriete el 3B pero no el 3A porque también es de ellos y no hay lugar, entonces aprieto el 3B y me dicen lo mismo y que pruebe con el 4, aprieto el cuatro y me atiende una señora mayor y me pregunta si me voy a quedar un mes, le digo que sólo seis días y hace un silencio, espero y me dice que pase, entro y subo hasta el cuarto piso y toco timbre en la única puerta que hay, me abre una señora, se presenta, se llama T y me dice que entre, lo hago, pregunto por el precio y alguna que otra idiotez y me dice que sale X pesos por día, me parece bastante económico, es una habitación privada pero sin baño, lo que me comenta es que lo único que le queda es un cuarto chico, le digo que sí, que acepto y que no me importa que tan chiquito sea, así que antes de firmar algo, me dice que me va a mostrar el cuarto, entonces nos metemos en un pasillo largo, subimos unas escaleras y llegamos a otro piso, donde hay un baño chiquito, mi supuesto cuarto y un cuarto sin puerta y con las paredes sin pintar, me quedo mirando a través del hueco donde se supone que debería haber una puerta y luego la señora abre la puerta del cuarto y me dice que entre, paso y noto que el cuarto es chico, demasiado chico, entonces me quedo pensando en que me metí en un cuento y pregunto “¿Y Chinaski dónde está?”, la señora T me pregunta sobre lo que acabo de decir y le digo que no dije nada, luego por lo bajo digo “la próxima vez traigo una maquina de escribir, por dios”. A pesar de las ironías, el cuarto me gustó. Pasé unos días muy divertidos, donde lo que prácticamente hice fue esto:
DÍA 2: Pensaba: ¿Por qué no puedo tender la cama?
Día 3: Otro intento de tender la cama
DÍA 4: Pensaba: ¿Qué sentido tiene tender la cama?
DÍA 5: Último intento de tender la cama...
DÍA 6: Pensaba: Al final no la tendí, ¿Soy un hijo de puta por eso?
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